Consejos para enseñar a tus hijos a meditar

Cuando nos sentimos mal o incómodos, en lugar de actuar mal, debemos aprender a escuchar nuestros sentimientos y sensaciones que van y vienen. Tenemos varias formas de responder, y una de ellas es detenernos y ser conscientes de lo que sentimos, para abrazar la emoción sin juzgarla. No se trata de no sentir, sino de comprender lo que sentimos.

Los niños se sienten desafiados, abatidos, enfadados y frustrados todo el tiempo. El ritmo actual, la tecnología, las prisas, hacen que nunca tengan momentos de calma, de recogimiento para sentir. Además, creen que no hacer nada es aburrido. Es muy difícil hacerles comprender lo que es la atención plena y sus beneficios, pero pueden entender cómo practicarla. Para enseñar a tus hijos a meditar, te recomendamos estos sencillos consejos que te ayudarán en tu día a día:

Crea un espacio tranquilo al que puedan acudir cuando necesiten paz.

Crea un lugar seguro, donde haya luces cálidas, aromas, esterillas, mantas, cojines, cuentos y puedes pedirles que lo adapten a sus gustos con elementos que les calmen y les den confianza.

Si tú practicas, ellos practicarán

Si tú no meditas, ellos no meditarán. Tienes que desarrollar tu propia práctica de meditación y luego explicar a tus hijos cómo funciona. Cuanto más te vean practicar la quietud, más querrán unirse a ella, y si ven que es beneficiosa para ti, sabrán que es beneficiosa para ellos. Cuando desarrollen esa curiosidad y se interesen por lo que haces, tendrás un compañero de meditación diario. Incluso lo pedirán cuando sientan que lo necesitan.

Respiración

La respiración es el punto de partida y de llegada de cualquier tipo de meditación. Los niños pueden aprenderlo rápidamente notando cómo cambia su cuerpo al respirar; su pecho sube y baja al inhalar y luego al exhalar. Cuando se concentran en esto, su mente está en su respiración y no en otra cosa: ¡con los cuentos de Soul Mates verás qué fácil es! Empieza con meditaciones cortas y luego aumenta la práctica a medida que crecen y se sienten más cómodos.

Visualizaciones

A los niños les encantan las historias y las visualizaciones, así que inclúyelas en tu ejercicio de meditación para obtener buenos resultados. Con los cuentos de Soul Mates les resultará fácil aprender a visualizar que se convierten en el Sol, la Luna, la Nube, la Ola o la Tierra. Se convertirán en una Luna gigante al inspirar y llenar su vientre, y luego en una Luna menguante al espirar.

Para los niños mayores (y los adultos), la respiración de diez cuentas es perfecta para aprender a autocontrolarse y a centrarse en la respiración. Uno, inhala, exhala. Dos, inhala, exhala. Tres, inhala, exhala. Hasta 5 y cuando lo consigas, puedes probar hasta 10. Es un ejercicio de concentración mucho más difícil de lo que parece y también es ideal para conciliar el sueño.

La meditación - historia de Yo Soy Nube es perfecta para saber cómo te sientes en ese momento. ¿Qué clima tienes en tu interior? ¿Un arco iris? ¿Una nube de tormenta? Cierra los ojos y pídeles que piensen en cómo se sienten. Puedes hacer el mismo ejercicio para mostrar y aceptar que nosotros también estamos mal y que no pasa nada. Después de que tu hijo te diga cómo se siente, dile que acepte sus sentimientos y que no intente cambiarlos. El sol aparecerá. Aprendamos juntos que las emociones cambian a menudo y que los pensamientos negativos también desaparecen, igual que el tiempo.

Sé paciente en el proceso de aprendizaje de la meditación.

Mantener a un niño quieto en la meditación es un verdadero reto, pero con paciencia y encontrando los métodos adecuados para tu hijo, puedes conseguirlo. No la meditación de todo el mundo funciona de la misma manera, ya verás qué ejercicios les funcionan mejor. No te agobies, ¡con esfuerzo lo conseguirás al final!