¿Niños mandones, frustrados y aburridos?

Muchas de las conversaciones que tenemos los papás que queremos educar con una crianza respetuosa es si empatizar con nuestros hijos está provocando que éstos se crean con derecho a todo. Y es que, desgraciadamente, está pasando. Nuestros hijos se aburren, se frustran, no tienen paciencia y en el momento que desean una cosa se creen en el derecho de tenerla YA.

Curiosamente, algunos maestros – como nos comenta Anna profesora de Ciclo Inicial de una escuela pública – estos comportamientos en nuestros niños van ligados a menos hábitos sociales, emocionales y académicos, así como un fuerte aumento en las discapacidades de aprendizaje y otras etiquetas.

Pero sabemos que el cerebro humano puede continuar desarrollándose y cambiando a lo largo de toda nuestra vida, es decir, podemos cambiarnos y podemos intentar modificar estas actitudes de nuestros hijos. Lógicamente, es un trabajo que no se va conseguir de la noche a la mañana.

Uno de los principales problemas que tenemos como papás es nuestro propio comportamiento. Estamos cargados de buenas intenciones pero no siempre lo hacemos bien y podemos crear el efecto contrario que deseamos. Somos los primeros que pensamos que nuestros peques necesitan un trato especial por ser pequeños y ser nuestros hijos, por tanto, ellos también se lo creen. Y no queremos que sufran. Por tanto, estamos criando a una generación de niños mimados que mandan en sus hogares.

¿Cómo podemos evitarlo?


¿Cómo queremos que sean nuestros hijos? Nos gustaría que supieran de perseverancia, paciencia y resiliencia. Que no esperaran a tenerlo todo fácil y que entendieran que la mayoría de las veces se necesita esforzarse (y ya sabemos que a veces ni con esfuerzo se consiguen las cosas). Que supieran aceptar el fracaso.

Ofrecer lo que te pide


Es lo más fácil y rápido, sin duda. Per 0 educativo. Si le damos lo que pide será imposible que deje de tener rabietas porque su cerebro sabe que acaban con premio. No nos gusta que nuestro hijo esté triste, claro, ni que monte un “pollo” en el supermercado porque quiere unas chuches. Pero si le compras las chuches, te montará el pollo cada vez que no se las quieras comprar. En realidad, darle lo que quiere siempre no es educar, es mal criar. Y cuando crezcan no estarán preparados para lidiar con las dificultades porque se van a encontrar profesores o jefes o compañeros que no les van a dar las chuches cuando las quieran.

Aprender a aburrirse y ser responsables


Estamos ofreciendo actividades sin parar a nuestros peques. No saben aburrirse. Si durante unos minutos no hacen NADA, de verdad que no se morirán. Si, es cierto que vendrán a decir que se aburren, y les vamos a ofrecer la tablet, o colores para que pinten o algún juego. Pero, ¿ y si no hacen nada para variar? ¿Y si les ofrecemos que nos ayuden en las tareas de la casa o con alguna mascota en vez de ofrecer la tablet? Vale, los cristales no van a quedar muy limpios, pero les va a encantar. Ayudar en casa y ser responsables les será más beneficioso para tener éxito en la escuela y en la vida.

Tiempo al aire libre


Una gran mayoría de papás tele trabajamos y las responsabilidades personales, profesionales, sociales y familiares son cada vez más abrumadoras. Y nos resulta tan pero tan fácil ofrecer al niño una pantallita o ponerle una peli porque quedan absortos y “dejan de molestar”. Pero aquí está el problema. Los niños necesitan tiempo para jugar al aire libre y jugar con otros niños para aprender habilidades sociales. Ninguna tecnología puede – al menos aún – sustituir el contacto social para aprender habilidades.

Los niños no tienen que mandar en casa


Mi niña no come verdura. Mi hijo no come pescado. ¿Pero qué está pasando? ¿Debe ser la crianza actual una dictadura infantil? No les estamos haciendo ningún bien a nuestros hijos cuando les damos lo que quieren y menos cuando además lo que piden no es saludable.


Vale, muy bien, la teoría es muy fácil, pero ¿Cómo conseguimos calmar la frustración cuando están en otra dimensión con sus pataletas? Desde Soul Mates os recomendamos la atención plena o mindfulness. En nuestro canal de Youtube encontraréis ejercicios preparados para los peques para ayudar a calmar las rabietas y aprender a respirar profundamente. También os recomendamos la suscripción a nuestras ACTIVIDADES OMM-CREÍBLES donde os iremos ofreciendo más consejos para que los peques aprendan a lidiar con sus emociones y rabietas. Sssshttt, no son solo para ellos, las podéis disfrutar en familia, son una auténtica maravilla.

Escrito por Mariona - Miembro del equipo de Soul Mates y madre mindfulness de una niña de 11 años y un niño de 13 años.